PROMESAS...
Si eres una
persona practica, de seguro, para ti “ver es creer”…
Son embargo,
en tu relación con Dios, debes aprender una importante lección: ejercer tu confianza total en El.
Si piensas
con detenimiento, encontraras situaciones en tu vida, en las cuales DIOS ha mostrado
su presencia y dirección.
Siempre que
lleguen las pruebas, recuerda su preciosa promesa: “Encomienda a Jehová tu camino,
confía en el y el hará”. (Salmo 37:5).
Los versículos 6 y 7 del mismo salmo nos proporciona una enseñanza
grandiosa en nuestro caminar con Dios: “Encomienda
tus pasos, confía, escucha y espera!”.
DIOS no solo
nos dice lo que debemos hacer, sino que también nos enseña la forma de hacerlo.
La Biblia encierra hermosas promesas como la encontrada en el versículo 4 del
mismo pasaje: “Deléitate en el Señor, y él te dará los deseos de tu corazón”.
¿Qué
significa deleitarse en el Señor?: es hacer su voluntad, y sentir un apacible
gozo y una sensación de felicidad. Como consecuencia, EL te da aquello que tu
misma escogerías de conocer el fin desde el principio. Posiblemente la respuesta que recibes de El
no sea lo que tu corazón desea, sin embargo, a su debido tiempo descubrirás que
la alternativa que el Señor te presenta es la que mas te conviene.
Cuando el ángel
se le apareció a María, ella creyó en cada una de sus palabras, aun cuando nada
parecía favorecerla (embarazada, corría el riesgo de que José la rechazara, y
ella fuese apedreada). ¿Tendrías el valor necesario para actuar por FE como María,
o para decir como Elizabeth: “Bienaventurada la que creyó”? Así como Dios tenía un plan para ellas, de la
misma manera tiene uno para CADA UNA DE NOSOTRAS.
Debemos
permitir que en Su silencio DIOS transforme nuestras vidas y guie nuestros
pasos. No es fácil decirle a DIOS “Hágase tu voluntad, Señor”, y esperar
tranquilamente su respuesta. Tampoco será
fácil “Deleitarnos en Jehová” cuando
las cosas no vayan de acuerdo a nuestras preferencias, o no coincidan con
nuestra agenda. Aun así, debemos encomendar,
confiar, guardar silencio y esperar en el DIOS de lo imposible.
Permitamos
que el Señor, el alfarero divino, nos modele en su gracia.
(Sherye Lynn Vela)

